Quiero indudablemente volver a ser yo, esa que encontraba maravillas en los rincones más cotidianos. Hoy quiero dejar de ser tú, la que mira defectos y critica amargamente los detalles mas pequeños de la estética de las cosas.
De estos parches tuyos que se han integrado en mi, quiero quitar esos que te hacen perfectamente detestable, la capacidad de herir, la frialdad, la indiferencia... Tengo ya tanto de ellos creciendo en mi, que los repito sin darme cuenta algunas veces.
Voy a conservar los otros, parches de luz, de colores, los que tomé sorprendida de tu habilidad para sonreír, para querer, para abrazar a tu gente. Parches de espontaneidad y frescura, de ternura y alegría.
Quiero ser yo cuando eras tu la de brillantes destellos, anhelante de ilusiones y aún con tu sabiduría de presente, tus adquisiciones de sensatez y serenidad. Pero destierro de aquí toda sombra terrible de insensibilidad, tus arrebatos desdeñosos, ofensivos, pálidos, opacos, que te llevan tan sólo lejos, caminando derecho a una doliente soledad.
jueves 16 de febrero de 2012
viernes 3 de febrero de 2012
Casi un cuento
Hay días que tengo mucho por decir, sin embargo sentarme frente a un espacio en blanco me paraliza últimamente.
Aún así, esta es la honesta historia de una niña que tenía muchos sueños, mucho entusiasmo, sentía dentro de ella esa fuerte corazonada de que su vida tendría mucho sentido, de que un día haría algo importante. Después creció y aún no es bien sabida cuál fue la causa, pero dejó de soñar, así tan fácil, justo como la mayoría de las personas a las que ella solía mirar con decepción.
Se llama Mariana, o se llamaba, ya no lo sé bien, la última vez que me topé con ella parecía muerta y sus ojos estaban apagados. Cuando te encuentras a una persona así no sé si se debe empezar a hablar de ella en pasado; era bonita, cuando se arreglaba era aún más bonita, pero no lo hacía muy seguido ya sea por rebelión o simple desgana. En momentos algo le generaba una chispa de locura para alguna fiesta y se arreglaba moderadamente, entonces si todos sus conocidos se sorprendían, pero, alguna vez me lo dijo, ni siquiera en esos días la ropa y el maquillaje eran algo que le preocupara demasiado.
Mariana miraba a veces curiosa a las otras mujeres, cuando cumplían con esa serie de rituales de los que ella se sentía tan ajena y desinteresada. Como la danza nocturna o matutina que algunas hacen probándose un cambio y otro de ropa hasta que uno se acomoda perfectamente a su humor del día, o la frustración y el enojo de darse cuenta que alguna blusa había de repente cobrado consciencia y no pensaba adecuarse bien a los tirantes del sostén. A ella simplemente esto no le importaba, y como le hubiera gustado que fuera diferente, le habría encantado que su mente reaccionara ante las preocupaciones de la moda, sólo que eso era algo que ella no podía controlar.
Mariana, como muchos sabían, quería ser escritora, pero uno de tantos días su mente quedó bloqueada, ya no podía pensar historias completas, todo lo que veía era el absurdo inicio de un personaje plano y aburrido del que terminaba fastidiada a los diez minutos de pensar una historia en torno a él. Una de esas veces en que quiso empezar a escribir, ya en esos días en que parecía derrotada, se desesperó tanto que pensó que quizás lo que estaba mal era la raza humana (sobra decir que en esto tenía un poco de razón, pero para estos días ya todos lo sabemos) por tanto pensó que debería dejar de pensar en escribir historias sobre humanos, “Los humanos ya no valen la pena” pensó que sería mil veces mejor escribir una historia sobre ratones o perros, (con lo mucho que ella odiaba las historias de perros).
Ratones y perros, cómo podría ser mejor la historia de unos ratones o perros, que la historia de una persona, cualquiera, con esos matices y contradicciones, llena de genialidad solamente por una de las grandes diferencias entre el hombre y los animales; la capacidad de recordar claramente el pasado y pensar y fantasear con el futuro.
Mariana empezó a escribir formando una historia desapasionada como si tan solo intentara cumplir el requisito de la búsqueda, el experimento, y nuevamente no pasó del intento y no pasaría nunca del intento, aún fueran humanos, ratones o perros, porque recordemos una cosa, Mariana ya estaba muerta, ya no le importaba ni su ropa, ni el amor, ni mucho menos los sueños. Y esta narración no es sobre como Mariana un día hizo un viaje y descubrió otra vez la vida llenándole los ojos. Esta es la historia de cómo nunca escribí la historia de Mariana, simplemente porque al igual que los otros, me pareció un personaje patético.
Aún así, esta es la honesta historia de una niña que tenía muchos sueños, mucho entusiasmo, sentía dentro de ella esa fuerte corazonada de que su vida tendría mucho sentido, de que un día haría algo importante. Después creció y aún no es bien sabida cuál fue la causa, pero dejó de soñar, así tan fácil, justo como la mayoría de las personas a las que ella solía mirar con decepción.
Se llama Mariana, o se llamaba, ya no lo sé bien, la última vez que me topé con ella parecía muerta y sus ojos estaban apagados. Cuando te encuentras a una persona así no sé si se debe empezar a hablar de ella en pasado; era bonita, cuando se arreglaba era aún más bonita, pero no lo hacía muy seguido ya sea por rebelión o simple desgana. En momentos algo le generaba una chispa de locura para alguna fiesta y se arreglaba moderadamente, entonces si todos sus conocidos se sorprendían, pero, alguna vez me lo dijo, ni siquiera en esos días la ropa y el maquillaje eran algo que le preocupara demasiado.
Mariana miraba a veces curiosa a las otras mujeres, cuando cumplían con esa serie de rituales de los que ella se sentía tan ajena y desinteresada. Como la danza nocturna o matutina que algunas hacen probándose un cambio y otro de ropa hasta que uno se acomoda perfectamente a su humor del día, o la frustración y el enojo de darse cuenta que alguna blusa había de repente cobrado consciencia y no pensaba adecuarse bien a los tirantes del sostén. A ella simplemente esto no le importaba, y como le hubiera gustado que fuera diferente, le habría encantado que su mente reaccionara ante las preocupaciones de la moda, sólo que eso era algo que ella no podía controlar.
Mariana, como muchos sabían, quería ser escritora, pero uno de tantos días su mente quedó bloqueada, ya no podía pensar historias completas, todo lo que veía era el absurdo inicio de un personaje plano y aburrido del que terminaba fastidiada a los diez minutos de pensar una historia en torno a él. Una de esas veces en que quiso empezar a escribir, ya en esos días en que parecía derrotada, se desesperó tanto que pensó que quizás lo que estaba mal era la raza humana (sobra decir que en esto tenía un poco de razón, pero para estos días ya todos lo sabemos) por tanto pensó que debería dejar de pensar en escribir historias sobre humanos, “Los humanos ya no valen la pena” pensó que sería mil veces mejor escribir una historia sobre ratones o perros, (con lo mucho que ella odiaba las historias de perros).
Ratones y perros, cómo podría ser mejor la historia de unos ratones o perros, que la historia de una persona, cualquiera, con esos matices y contradicciones, llena de genialidad solamente por una de las grandes diferencias entre el hombre y los animales; la capacidad de recordar claramente el pasado y pensar y fantasear con el futuro.
Mariana empezó a escribir formando una historia desapasionada como si tan solo intentara cumplir el requisito de la búsqueda, el experimento, y nuevamente no pasó del intento y no pasaría nunca del intento, aún fueran humanos, ratones o perros, porque recordemos una cosa, Mariana ya estaba muerta, ya no le importaba ni su ropa, ni el amor, ni mucho menos los sueños. Y esta narración no es sobre como Mariana un día hizo un viaje y descubrió otra vez la vida llenándole los ojos. Esta es la historia de cómo nunca escribí la historia de Mariana, simplemente porque al igual que los otros, me pareció un personaje patético.
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domingo 22 de enero de 2012
Manifiesto de invierno.
Yo creo que al final no se trata de descalificar a otras personas, disfrutando de sentirnos más inteligentes que ellos, eso también es desintegrar, es permanecer rompiendo filas. Mejor buscar la reconstrucción de esos pensamientos que perdieron fe y reintegrarlos a la capacidad de percibir posibilidades.
¿Me vas a decir que no se puede?
Entonces estás haciendo lo mismo que ellos, que los que no quieren votar porque piensan que será lo mismo, o los que piensan que es mejor encerrarse en su casa que buscar por alternativas de progreso. (Yo suelo hacerlo, cuando estoy cansada) Y entonces ese desánimo que sientes tu de la posibilidad de reconstruir mentes, lo sienten ellos.
El camino siguiente no es fácil, porque justamente trata más sobre la creación de nuevas tácticas que la desaprobación de estrategias del pasado y la falta de fe en las generaciones futuras. Vamos por donde mismo, en la constante repeticion de los errores ya vividos, si continuamos creyendo que podemos mirar al resto hacia abajo, satisfechos de poder construir mejores perspectivas ante su ceguera. Haciendo esto somos patéticos y además viles truhanes.
La búsqueda, pienso, es al final; la homogeneidad de la marcha, la integración. Empecemos a reunir, a hacer invitaciones acertadas, bien pensadas, sin ánimo de añadir sarcasmos o dar lecciones de ironía, sin enojarnos arrogantemente con el tiempo, que llegó a tiempo con unos y con otros no ha llegado, no es su culpa, pero si son nuestra "posibilidad".
Esto esta dicho en forma clara, sin códigos ni intenciones secretas. Para mi, para leerlo todos los dias.
¿Me vas a decir que no se puede?
Entonces estás haciendo lo mismo que ellos, que los que no quieren votar porque piensan que será lo mismo, o los que piensan que es mejor encerrarse en su casa que buscar por alternativas de progreso. (Yo suelo hacerlo, cuando estoy cansada) Y entonces ese desánimo que sientes tu de la posibilidad de reconstruir mentes, lo sienten ellos.
El camino siguiente no es fácil, porque justamente trata más sobre la creación de nuevas tácticas que la desaprobación de estrategias del pasado y la falta de fe en las generaciones futuras. Vamos por donde mismo, en la constante repeticion de los errores ya vividos, si continuamos creyendo que podemos mirar al resto hacia abajo, satisfechos de poder construir mejores perspectivas ante su ceguera. Haciendo esto somos patéticos y además viles truhanes.
La búsqueda, pienso, es al final; la homogeneidad de la marcha, la integración. Empecemos a reunir, a hacer invitaciones acertadas, bien pensadas, sin ánimo de añadir sarcasmos o dar lecciones de ironía, sin enojarnos arrogantemente con el tiempo, que llegó a tiempo con unos y con otros no ha llegado, no es su culpa, pero si son nuestra "posibilidad".
Esto esta dicho en forma clara, sin códigos ni intenciones secretas. Para mi, para leerlo todos los dias.
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martes 10 de enero de 2012
Un cafecito
Hasta hace poco me gustaba el café soluble, me parecía auténtico, natural, fácil de endulzar.
Vivía entonces en mi cabeza, reconociendo los bordes que la delimitaban y cruzando esa frontera ahora voy tanteando la selva desconocida.
Que lento el tiempo del corazón, va despacito, pausado, sin retórica ni frases coherentes. Pura ocurrencia, puro antojo. En la cabeza los pensamientos pasaban veloces, a veces inalcanzables, ahora los sentimientos cruzan despacio, filosos y yo como adormecida para poder hacer algo contra eso, tan sólo me quedo ahi, ante la sorpresa del tiempo expandido, mirando la piel que se abre. En ratos si sonrío, pero es por la visión cinematográfica que esa lentitud genera. En el cine también hay comedia.
Ahora sólo disfruto del café de grano, negro, sin aditivos, ya ni me sabe amargo. Se me acostumbró la lengua, todo por la flojera de echarle azucar. Aprendió mi lengua.
La mente, el café soluble, el corazón, el café de grano, son todos la misma cosa, unos más procesados que los otros.
Vivía entonces en mi cabeza, reconociendo los bordes que la delimitaban y cruzando esa frontera ahora voy tanteando la selva desconocida.
Que lento el tiempo del corazón, va despacito, pausado, sin retórica ni frases coherentes. Pura ocurrencia, puro antojo. En la cabeza los pensamientos pasaban veloces, a veces inalcanzables, ahora los sentimientos cruzan despacio, filosos y yo como adormecida para poder hacer algo contra eso, tan sólo me quedo ahi, ante la sorpresa del tiempo expandido, mirando la piel que se abre. En ratos si sonrío, pero es por la visión cinematográfica que esa lentitud genera. En el cine también hay comedia.
Ahora sólo disfruto del café de grano, negro, sin aditivos, ya ni me sabe amargo. Se me acostumbró la lengua, todo por la flojera de echarle azucar. Aprendió mi lengua.
La mente, el café soluble, el corazón, el café de grano, son todos la misma cosa, unos más procesados que los otros.
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lunes 26 de diciembre de 2011
Abolición de la esclavitud.
El día que me des lo mismo será simplemente porque ya no hay más, si no quiero verte será porque me cansé de mirar el rostro del mundo y entre todos tu presencia se diluya. Será el día en que no tema a la muerte, lo digo sin dramatismo, desapasionada de todo, indiferente de cualquier hecho venidero, si me das lo mismo es porque junto contigo ya nada me importa.
Quizás despierto un día y finalmente tengo flojera de oírte, y entonces habrá de saber el mundo que no quiero hablar con nadie. Tendré que desaparecer entonces, pues será que se acabó mi paciencia ante todo, pues entre todo tan solo me gustaba mirarte, sonriendo, hablando, respirando.
Cuando al fin llega el día esperado, en que se esfuma la maravilla de mis ojos al mirarte, no será por ti, será por mí, porque lo he entendido todo, de ti, del tiempo, de la desecación de alimentos, de sentimientos, de los cambios de estación en el año y los cambios de color en el cielo. Entenderé de tus manos y tu boca, de tus pies que caminan y se marchan dejando huellas, profundas, constantes, mientras me quedo envuelta en la niebla insípida del mundo, donde ya no se ve nada.
Has sido el sabor, deleite, de mis días el cuerpo, pesado, el más pesado.
Quizás despierto un día y finalmente tengo flojera de oírte, y entonces habrá de saber el mundo que no quiero hablar con nadie. Tendré que desaparecer entonces, pues será que se acabó mi paciencia ante todo, pues entre todo tan solo me gustaba mirarte, sonriendo, hablando, respirando.
Cuando al fin llega el día esperado, en que se esfuma la maravilla de mis ojos al mirarte, no será por ti, será por mí, porque lo he entendido todo, de ti, del tiempo, de la desecación de alimentos, de sentimientos, de los cambios de estación en el año y los cambios de color en el cielo. Entenderé de tus manos y tu boca, de tus pies que caminan y se marchan dejando huellas, profundas, constantes, mientras me quedo envuelta en la niebla insípida del mundo, donde ya no se ve nada.
Has sido el sabor, deleite, de mis días el cuerpo, pesado, el más pesado.
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viernes 9 de diciembre de 2011
La pulsera de hilo pronto abandonará mi muñeca
Hoy quité el primer amarre de este nudo complejo y azul. Al final siempre falta la simpleza de cortarlo con tijeras, siempre todos lo decimos, sin embargo bien se sabe que hay procesos que se deben llevar sin prisas y si tienes tiempo y calma es preferible soltar.
Tan sólo el primer amarre y ya se siente la extrañeza. Me costó más trabajo debatirme entre consideraciones de permanencia por amores, atracciones, recuerdos, proposiciones. Tormento permanente de “posibilidad”. Y entre dientes y pellizcos se fue el primer nudo y en el desliz del tejido sólo encontré menos agobio, menos confusión, me solté de tu torpeza para mostrar carácter, y también de esa maestría con la que a veces abrazas al tiempo para que yo no lo sienta jaloneándome del brazo. Jamás hubiera pensado que superarías mi propia ineptitud e inexperiencia; y lo digo con amor, con mucho amor, pero ya me he prometido llamar a las cosas por su nombre. Tu ternura amarró los nudos, tu ingenuidad los desató.
Eres culpable de tu inocencia.
Tan sólo el primer amarre y ya se siente la extrañeza. Me costó más trabajo debatirme entre consideraciones de permanencia por amores, atracciones, recuerdos, proposiciones. Tormento permanente de “posibilidad”. Y entre dientes y pellizcos se fue el primer nudo y en el desliz del tejido sólo encontré menos agobio, menos confusión, me solté de tu torpeza para mostrar carácter, y también de esa maestría con la que a veces abrazas al tiempo para que yo no lo sienta jaloneándome del brazo. Jamás hubiera pensado que superarías mi propia ineptitud e inexperiencia; y lo digo con amor, con mucho amor, pero ya me he prometido llamar a las cosas por su nombre. Tu ternura amarró los nudos, tu ingenuidad los desató.
Eres culpable de tu inocencia.
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jueves 1 de septiembre de 2011
Cuento del ausente que se espera. (Marzo2010)
Así que te desesperaste y no esperaste paciente al día en que yo por fin llegara a tu lado. Me quedé a media caminata, mientras lentamente el destino me arrastraba hacia ti, no entiendo porque algunas veces se toma tanto tiempo, no entiendo qué debías saber antes de que yo llegara a ti. En alguna parte yo estaba y me olvidaste, me olvidaste pues no me pensaste de una forma racional, pues sentiste miedo de pedirme tal como tu me querías, y aquí estoy. Aún dentro de ti me sabes, me sabes justo como me quieres, y aún reconoces cuando no estoy, cuando sabes que no he llegado, cuando dudas si llegaré, y aquí estoy, en camino hacia ti.
Dentro de mi en alguna parte, donde estoy, aún lejos en el punto de no sé dónde, siento cuando ya tus dudas ganaron, cuando la soledad te abrazó a tal forma que preferiste la conformidad de otros brazos, la resignacion de otros planes, la aceptacion de las ideas que no son tuyas como tuyas son las mías en alguna parte donde yo busco exactamente lo mismo. Y quién sabe un día te miro en la calle y me pasas muy cerca, y quien sabe y pasaste junto a mi ayer, y quien sabe y cruzamos una mirada, y quién sabe y te miro justo ahora, y te miro mientras caminas a su lado, temerosa de todo, de incluso respirar en una forma que le desagrade. Pendiente sin descanso. Sin ser tú, pues cuando eres tú no encuentra la calma. Que costo tan alto el que estas pagando.
Entonces entiendo un poco que aún me esperas, cuando veo que lo miras sabiéndote una extraña ante sus ojos, cuando sabes que de ti solo conoce el disfraz que le presentas, una construccion a medias, ideas limitadas y no explayadas por temor de soledad. Cuando sabes que la vida que has vivido te conforma en lo que eres y sabes que él realmente no sabe nada de tu vida, inquietudes y anhelos, sueños de pasado, presente y futuro pleno, sin faltantes. Donde yo estoy, en este lugar de mi camino que aun no reconozco, te sé completa, te sé con todos tus defectos y aun te amo mas que nadie y aún te comprendo mas que nadie sin el desprecio que el sentiría ante la sorpresa de ti que para mi no es siquiera despreciable. Porque para mi son anécdotas lo que para el ya son mentiras, porque sabes que él no era quien esperabas y fundaste planes de futuro en bases de mentiras. Pues realmente lo sabes, de ahí no esperabas nada. Qué dificil este punto donde te has metido, donde cada día te alejas mas de vivir la naturalidad de ti que incluso has enseñado a otros, donde tienes que mantener la mitad de ti en sombras, y después de tantos años aún le miras como extraño, con el miedo de ir un día por la calle y que un farol te eche la luz de golpe y entonces se descubra un espacio que ocultabas, cicatrices que yo amo, heridas que aun no cierran y yo quiero cuidar pues eres todo lo que la vida me tenía preparado.
Me reconoces cuando nos ves en otras gentes, felices, románticos, con todo y aún mas de lo que has conocido y vivido en tu propia persona. Me reconoces incluso en esos comerciales de un crucero en la playa o películas de comedia romántica, me reconoces de los sueños que has tenido con esa plenitud que tienes cuando despiertas y yo te doy, de ahi me sabes, de ahi me extrañas, de ahi me buscas y de ahi pierdes fe.
Y caminando en la calle nuestras miradas se encuentran y tomas un tiempo quizas para hablarme, me apresuro primero en decir - Te he estado buscando. Y tu hablas al mismo tiempo y me dices igual. Y todo esta en calma, y se que nada importa, qué finalmente el tiempo siempre llega, y como dice el dicho no hay fecha que no se cumpla y si debíamos encontrarnos el día esta aquí y el contexto ya no importa, tan solo importa el conflicto, el problema, la desesperacion de saltar mas obstáculos que quizas no debían estar ahi, entender que además de las trabas de la vida quedan aún las trabas nuestras. Y tu dices - Él no es un obstáculo, que no es claro que no lo amo? , que no es claro que le ate a mi en mi miedo, que pese a buscarte y añorarte, lo retuve a mi lado, lo retuve con firmeza para que no me doliera tu ausencia ni me faltaran las partes huecas de esos planes nuestros. Que le cubrí los ojos porque no era digno de mirarme, siempre lo supe, sus ojos no eran para verme completa, su cerebro no estaba apto para conocerme y amarme como sé que tu lo harás, completa, sin máscaras. No debía saberme como si fuera suya, pues siempre he sabido que no lo soy.
Y soy feliz cuando clavas tus ojos en mi y me dices - Tan bien como tú lo sabes, lo sé yo. ¿Qué sigue?
Dentro de mi en alguna parte, donde estoy, aún lejos en el punto de no sé dónde, siento cuando ya tus dudas ganaron, cuando la soledad te abrazó a tal forma que preferiste la conformidad de otros brazos, la resignacion de otros planes, la aceptacion de las ideas que no son tuyas como tuyas son las mías en alguna parte donde yo busco exactamente lo mismo. Y quién sabe un día te miro en la calle y me pasas muy cerca, y quien sabe y pasaste junto a mi ayer, y quien sabe y cruzamos una mirada, y quién sabe y te miro justo ahora, y te miro mientras caminas a su lado, temerosa de todo, de incluso respirar en una forma que le desagrade. Pendiente sin descanso. Sin ser tú, pues cuando eres tú no encuentra la calma. Que costo tan alto el que estas pagando.
Entonces entiendo un poco que aún me esperas, cuando veo que lo miras sabiéndote una extraña ante sus ojos, cuando sabes que de ti solo conoce el disfraz que le presentas, una construccion a medias, ideas limitadas y no explayadas por temor de soledad. Cuando sabes que la vida que has vivido te conforma en lo que eres y sabes que él realmente no sabe nada de tu vida, inquietudes y anhelos, sueños de pasado, presente y futuro pleno, sin faltantes. Donde yo estoy, en este lugar de mi camino que aun no reconozco, te sé completa, te sé con todos tus defectos y aun te amo mas que nadie y aún te comprendo mas que nadie sin el desprecio que el sentiría ante la sorpresa de ti que para mi no es siquiera despreciable. Porque para mi son anécdotas lo que para el ya son mentiras, porque sabes que él no era quien esperabas y fundaste planes de futuro en bases de mentiras. Pues realmente lo sabes, de ahí no esperabas nada. Qué dificil este punto donde te has metido, donde cada día te alejas mas de vivir la naturalidad de ti que incluso has enseñado a otros, donde tienes que mantener la mitad de ti en sombras, y después de tantos años aún le miras como extraño, con el miedo de ir un día por la calle y que un farol te eche la luz de golpe y entonces se descubra un espacio que ocultabas, cicatrices que yo amo, heridas que aun no cierran y yo quiero cuidar pues eres todo lo que la vida me tenía preparado.
Me reconoces cuando nos ves en otras gentes, felices, románticos, con todo y aún mas de lo que has conocido y vivido en tu propia persona. Me reconoces incluso en esos comerciales de un crucero en la playa o películas de comedia romántica, me reconoces de los sueños que has tenido con esa plenitud que tienes cuando despiertas y yo te doy, de ahi me sabes, de ahi me extrañas, de ahi me buscas y de ahi pierdes fe.
Y caminando en la calle nuestras miradas se encuentran y tomas un tiempo quizas para hablarme, me apresuro primero en decir - Te he estado buscando. Y tu hablas al mismo tiempo y me dices igual. Y todo esta en calma, y se que nada importa, qué finalmente el tiempo siempre llega, y como dice el dicho no hay fecha que no se cumpla y si debíamos encontrarnos el día esta aquí y el contexto ya no importa, tan solo importa el conflicto, el problema, la desesperacion de saltar mas obstáculos que quizas no debían estar ahi, entender que además de las trabas de la vida quedan aún las trabas nuestras. Y tu dices - Él no es un obstáculo, que no es claro que no lo amo? , que no es claro que le ate a mi en mi miedo, que pese a buscarte y añorarte, lo retuve a mi lado, lo retuve con firmeza para que no me doliera tu ausencia ni me faltaran las partes huecas de esos planes nuestros. Que le cubrí los ojos porque no era digno de mirarme, siempre lo supe, sus ojos no eran para verme completa, su cerebro no estaba apto para conocerme y amarme como sé que tu lo harás, completa, sin máscaras. No debía saberme como si fuera suya, pues siempre he sabido que no lo soy.
Y soy feliz cuando clavas tus ojos en mi y me dices - Tan bien como tú lo sabes, lo sé yo. ¿Qué sigue?
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miércoles 22 de junio de 2011
Sobre la propia podredumbre
Supongo que no es posible ser mejor mientras no aceptes tus peores partes.
En el intervalo sólo estás ahi, satisfecho, orgulloso de ti mismo, suponiendo estúpidamente que no molestas a nadie con tus comportamientos y actitudes, pensando que la violencia que te asecha viene de todas partes y te agrede a ti y solo a ti.
Y si te callas y te miras agredido por ti mismo, como si fueras alguien mas, y te das cuenta de tus peores ideas, de tus hábitos asquerosamente nefastos, de tus muecas provocativas al expresarte, de tus sarcamos involuntarios, y entonces te sientes escandalizado, es porque ya viste la porquería en que te conviertes antes de que alguien te agreda desesperado, antes de que alguien decida alejarse de ti.
Del escándalo de tu propia bajeza toma ventaja, y después conviértelo en vergüenza. Yo supongo que asi, cuando dejas de justificar tu propia inmundicia, y esa justificación la transformas en aceptación, entonces si, quizá puedes y quieres hacer algo al respecto.
Das el primer paso para frenar la violencia de tu vida, cuando tu mismo aceptas la violencia que generas en el otro.
Abre los ojos y confronta tu propia iniquidad, para que te des miedo, para que te midas, para que sepas cuando callarte y guardar el orden.
Si no, tan fácil como vivir por siempre asustado y fingiendo sorpresa de que la suciedad que generas te embarre hasta el cuello y todos te miren de lado, cual vil apestado.
En el intervalo sólo estás ahi, satisfecho, orgulloso de ti mismo, suponiendo estúpidamente que no molestas a nadie con tus comportamientos y actitudes, pensando que la violencia que te asecha viene de todas partes y te agrede a ti y solo a ti.
Y si te callas y te miras agredido por ti mismo, como si fueras alguien mas, y te das cuenta de tus peores ideas, de tus hábitos asquerosamente nefastos, de tus muecas provocativas al expresarte, de tus sarcamos involuntarios, y entonces te sientes escandalizado, es porque ya viste la porquería en que te conviertes antes de que alguien te agreda desesperado, antes de que alguien decida alejarse de ti.
Del escándalo de tu propia bajeza toma ventaja, y después conviértelo en vergüenza. Yo supongo que asi, cuando dejas de justificar tu propia inmundicia, y esa justificación la transformas en aceptación, entonces si, quizá puedes y quieres hacer algo al respecto.
Das el primer paso para frenar la violencia de tu vida, cuando tu mismo aceptas la violencia que generas en el otro.
Abre los ojos y confronta tu propia iniquidad, para que te des miedo, para que te midas, para que sepas cuando callarte y guardar el orden.
Si no, tan fácil como vivir por siempre asustado y fingiendo sorpresa de que la suciedad que generas te embarre hasta el cuello y todos te miren de lado, cual vil apestado.
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lunes 13 de junio de 2011
Es un año después.
Más de un año sin haber publicado. Empezaba a escribir algo ahora y al primer párrafo perdió el sentido de ser escrito, y lo borré. Así fué como llegué a un año sin publicar nada. Yo creo la pérdida de interés en escribir se fue junto con el ánimo por ahora de los hijos nonatos.
Mente en blanco. Mente en blanco.
No quería que mis palabras fueran tomadas hacia otra dirección, que hubiera pretensión de musos que no lo son. Así fue como llegué a un año sin publicar nada. Hubiera sido catastrófico, si incluso ahora ya lo es, que escurridizas son las malas interpretaciones. Un día no les voy a temer.
Fue un año con contenido, mucho contenido. Egoísmo quizá también para compartir pensamientos, que tan solo se compartieron bajo atenta selección. Amigos solamente. Escondí mis intenciones y caminatas mentales. Así fue como llegué a un año sin publicar nada. Quizá me comprometo menos, conmigo, con mis ideales. Que miedo. Si esa es la razón, que miedo.
Me hice astronauta. He ido hasta la luna y volví y me gustó tanto que quedé pasmada y muda. Los viajes a la luna te dejan muda, temerosa de quebrantar el orden en la tierra que completa parece tan chiquita, tan elemental. Una sola cosa girando con todos y todo. Ahora miro para arriba cuando escribo, me entran por los ojos las palabras.
Así fué como después de un año escribí otro poquito, y no me gustó, pero ya era necesario.
Mente en blanco. Mente en blanco.
No quería que mis palabras fueran tomadas hacia otra dirección, que hubiera pretensión de musos que no lo son. Así fue como llegué a un año sin publicar nada. Hubiera sido catastrófico, si incluso ahora ya lo es, que escurridizas son las malas interpretaciones. Un día no les voy a temer.
Fue un año con contenido, mucho contenido. Egoísmo quizá también para compartir pensamientos, que tan solo se compartieron bajo atenta selección. Amigos solamente. Escondí mis intenciones y caminatas mentales. Así fue como llegué a un año sin publicar nada. Quizá me comprometo menos, conmigo, con mis ideales. Que miedo. Si esa es la razón, que miedo.
Me hice astronauta. He ido hasta la luna y volví y me gustó tanto que quedé pasmada y muda. Los viajes a la luna te dejan muda, temerosa de quebrantar el orden en la tierra que completa parece tan chiquita, tan elemental. Una sola cosa girando con todos y todo. Ahora miro para arriba cuando escribo, me entran por los ojos las palabras.
Así fué como después de un año escribí otro poquito, y no me gustó, pero ya era necesario.
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martes 1 de junio de 2010
Nada
Hay un punto donde mi mirada se pierde cuando no miro nada,
y en el vacío de la nada; tú.
Que enorme hueco me dejó aprender a no pensar, que hueco tan lleno de sentimiento, desbordante de certezas, confianza en ideas que ni siquiera en mi mente terminan de ser concretas. De un lado a otro colisionan pensamientos perezosos, abandonados bajo la desgana del rompecabezas imposible.
Eres ese agujero de mi por donde se derrama la motivación y mi perfeccionismo y me queda tan solo la apatía de los proyectos pendientes, vacíos de ti, a cuenta sólo de mi.
Que fácil se me van los ojos a la nada, ahí donde eres todo, indivisible, inseparable, entrañable como sólo tú, donde me dueles aun con toda la ausencia de razones para ser dolor. Eres dolor y me duele cuando me alegras.
En el hueco, en la nada se reúne todo lo que ya perdí y entre el calor y el sueño vas también y te reúnes con ellos, ahí donde sé que no hay nada y me deslumbra todo, donde finjo mirar con desprecio la idea de recuperar lo que más deseo.
Ya ves como te vivo en espacios muertos , ya veo como me pierdo mientras mas encuentro, ya siento como me lleno de alimentos huecos.
y en el vacío de la nada; tú.
Que enorme hueco me dejó aprender a no pensar, que hueco tan lleno de sentimiento, desbordante de certezas, confianza en ideas que ni siquiera en mi mente terminan de ser concretas. De un lado a otro colisionan pensamientos perezosos, abandonados bajo la desgana del rompecabezas imposible.
Eres ese agujero de mi por donde se derrama la motivación y mi perfeccionismo y me queda tan solo la apatía de los proyectos pendientes, vacíos de ti, a cuenta sólo de mi.
Que fácil se me van los ojos a la nada, ahí donde eres todo, indivisible, inseparable, entrañable como sólo tú, donde me dueles aun con toda la ausencia de razones para ser dolor. Eres dolor y me duele cuando me alegras.
En el hueco, en la nada se reúne todo lo que ya perdí y entre el calor y el sueño vas también y te reúnes con ellos, ahí donde sé que no hay nada y me deslumbra todo, donde finjo mirar con desprecio la idea de recuperar lo que más deseo.
Ya ves como te vivo en espacios muertos , ya veo como me pierdo mientras mas encuentro, ya siento como me lleno de alimentos huecos.
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vacios
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